Para poder
ofrecer una cocina de calidad, hemos destinado una parte importante de
nuestros recursos a seleccionar las mejores materias primas, lo que nos
permite cocinar nuestros productos en el momento y a la vista de
nuestros clientes. De esta forma, queda patente que todo el delicioso
sabor de nuestra cocina es fruto de la calidad y frescura de los
ingredientes utilizados.
Nuestra vocación de
servicio a lo largo de estos 100 años, nos ha llevado a ir incorporando
en nuestra carta nuevas opciones que hicieran evolucionar nuestra oferta
a las nuevas demandas de nuestros clientes. Primero fueron las gambas
al ajillo, más tarde las gambas gabardina, después las croquetas de
gamba y ahora las banderillas de langostino.
Esta vocación continúa
siendo potenciada para seguir sorprendiendo a nuestros clientes con
nuevas propuestas, pero sin perder todos los valores tradicionales y de
calidad que han convertido a La Casa del Abuelo en un restaurante de referencia.
Por último, el tercer pilar de nuestra casa: ofrecer nuestros productos a precios populares. Curiosamente, así fue como nació La Casa del Abuelo,
proponiendo una gama de productos asequibles tanto para los residentes
locales como para la gran cantidad de turistas extranjeros que tan a
menudo nos visitan.
En conclusión, todos los que formamos La Casa del Abuelo
trabajamos día a día para seguir reforzando los valores que tanta fama y
prestigio han dado a nuestra marca, con el objetivo de que nuestros
clientes sigan disfrutando de productos de la mejor calidad, elaborados
conforme a sus demandas y gustos y ofrecidos a un precio realmente
asequible.
|